viernes, 25 de abril de 2008

La pelirroja adormecida de Klimt.


- ¿Y qué se puede hacer cuando tus sueños dejan entrar todo lo que tienes atado cuando estás despierta? ¿Qué hacer cuando la noche, aprovechando tu indefensión, elige el invitado a quien ofrecerás tu piel desnuda, tu pelo enredado y las humedades que escapan de tu alma, aunque tú no quieras?
Nada puedo hacer, sólo intentar borrar su dulce sabor y procurar dormir menos. - pensó contradiciendo a su párpados, prendidos aún en aquellos labios que ella ya no quería besar, mientras Klimt, además de pintarla, soñaba que aquella pelirroja adormecida era suya.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya me gustaría a mi que alguna perlirroja me soñase aunque no fuese su voluntad.

Un placer leerla.

Enredada dijo...

Pues espero que se cumpla su deseo.

Un saludo y gracias por su regalo.