miércoles, 16 de abril de 2008

LUGAR PARA INVITADOS




Acabo de descubrir que el lugar para dejar comentarios en mi blog no me gusta. Me parece un lugar para invitados, y yo no sé tener invitados en ningún espacio real , ni virtual. Así que después de pedirle permiso a mi onzita para poner su correo en primera plana, caí en la cuenta de que ya había hecho lo mismo con Ana y David, y nació en mí esta pregunta ¿por qué necesito colgar en lugar preferente vuestros regalos? Pues simplemente porque no sé tener invitados.



Un ratito de invitados vale, como esta tarde, que quedé con un programador soltero y silvestre. (Adjetivos que para mis peculiares condiciones físicas ahora significan mucho.)



El primer adjetivo:



Soltero, o separado y cuarentón, que vive sólo.


Estadisticamente hablando eso ya descarta la posibilidad de tener una mujer junto a él que intente, a base de colonias y camisas sumergidas en litros de suavizante, por aquello de sentir la dulzura en su chico de alguna manera, recoventirlo en otro ser más a su medida y en una bomba infectada para mi.



Y el segundo adjetivo y sobre su aspecto físico, que ya conocía: silvestre, me dió pistas sobre bosques y senderos junto al río, caminatas con olores que nada tienen que ver con potingues sintéticos sobre la piel y horas y horas de aromas de la naturaleza, pescar, remar, algo así .


Y acerté y me equivoqué, todo junto y a la vez. Es de mar, que no de río. Rema, cuando el viento se detiene. Ama las dornas, y habla del sonido del remo cortando el mar en el ombligo de la ría como algo que transportar a un espectáculo a tierra, y yo le digo que sí, que ajustemos nuestras pelis de cine con música en directo a su festival de Ragtime blues y que yo le llevaré el mar al auditorio. Es una buena promesa que me encantará cumplir, porque ya la había imaginado como música para uno de mis cuentos.



La verdad es que mi instinto acertó poniendo esas dos etiquetas: soltero y silvestre porque su ropa olía más a viento y a mar que a sucedáneos de perfume, pero fue su barba de tres días la que acabó de relajarme. Ni masajes, ni colonias. Casí perfecto.


¡Qué lista es mi amigdala dios!, si pudiese besarla lo haría.


Así que cómo hacía hacía un frío que pelaba, y la lluvia comenzaba a ponerse rabiosa y puta (eso de llover de lado y mojarte hasta las bragas aunque te resguardes junto a las puertas de los almacenes de barcas y redes) me calcé la mascarilla y me lo llevé a casa. Su coche sólo tenía un defecto, siempre visto desde el prisma de mi sesibilidad química, y es que olía a hierba quemada, pero ni tenía ambientadores, ni similares, así que mi supermascarilla de la srta pepis, me arregló el viaje.



Y fue una buena tarde, a la que el bautizó como "efecto dossier".



Un hombre culto y muy educado le hizo llegar un dossier a sus manos, más tarde un dramaturgo y un violinista, fueron a hablarle de él, y luego un teléfono en el que detrás está la madre del violinista y compañera del hombre culto y educado, con una historia, que él no puede parar de contar, y que le habla de Cine con música en directo cosa que a él le fascina. Luego una cita en un puerto, casi misteriosa, o mafiosa, que nunca se sabe, sin despachos, sólo un paseo y propuestas, y para rematarla un lugar escondido, con un jardín que le alucina, caballos blancos al fondo, conejos negros paseando por la hierba... y el círculo que ...se va cerrando a su alededor, que si el creativo es éste tipo que tenía aquel famoso pub santiagues, que si tu amigo el asesor navega conmigo, que si ...un collar de casualidades y gentes conocidas por unos y otros y sin embargo nosotros sin decirnos más que hola y adiós,


¡Qué curioso! Se repetía, esto es el efecto dossier, que crece y crece, que suerte ha sido todo esto, decía.


Esta tarde fue un invitado, sí , pero dejará de serlo pronto porque yo no se tener invitados y él se ha quedado colgado de los espectáculos y del jardín. (Quiso salir por esa puerta, no por la otra)





Todo esto porque me he dado cuenta, que no sé tener en mi casa, ni en mi corazón, a nadie que ande por ahí pidiendo permiso para hacer o coger , ni pidiéndome que le haga el caso que no necesito hacerle. Una vez, vale, puede que dos o tres, pero luego... si no me gustas no haré nada para que vuelvas, pero si vuelves además de gustarme, ya serás mi amigo, y si eres mi amigo no eres mi invitado. Si me quieres... te tienes que joder. Te mostraré donde están las cucharillas, y el café, y te enseñaré a distinguir entre el congelador y la nevera, y donde está el papel del baño, y donde las toallas y los edredones y te daré un beso cuando me vaya a echar la siesta, y otro cuando me ponga en el ordenador, te abrazaré cuando me de la gana, y pasearé contigo cuando queramos los dos, pero nunca te trataré como un invitado, porque no me gusta, y además porque me cansa un montón.





No sé tener a nadie en ninguno de mis espacios físicos, externos, o internos, reales, o virtuales, ocupando la habitación de invitados, por eso no tengo habitación de invitados en ninguno de mis lugares.



Tengo camas, colchones, sofás, tumbonas, hierba, caminos, montes, playas y ganas de mis amigos, muuuuuuchas ganas.





Y el lugar para dejar comentarios en los blogs me parecen cuartos de invitados, y cómo aquí, habitualmente, entramos cuatro pelagatos, pues qué deciros, mis queridos cuatropelagatos... no os digo nada más , que ya me conocéis de sobra y sobran las explicaciones de poruqe quiero subiros a primera plana.




Que conste que quise hacer dos entradas, una para hablar de invitados y otra para colgar las palabras de mi corazón de chocolate, pero... no se qué coño hice y ahora no puedo cortar y pegar en otra, pero ...que más da.



ARLINDA Y EL TOCADOR DEL RADIADOR:







Me debes una foto abrazado al radiador que compró tu padre (o a uno similar, iremos juntos a una chatarrería si es necesario.)



Ya sé que esto sólo te pasa conmigo y que tu hermana dirá que cuando estamos juntos somos lo peor...jajajaja, pero... cada vez me gusta más saber que eres mi pareja de tangos, porque tú me sigues, yo te sigo, tú me sigues, yo te sigo...y eso, amigo, vale un montón.









El tango y la depresión son buenos amigos, como el bisturí cauterizador del padre de Millás.



El tango raja con tanta limpieza el corazón que ya lo cauteriza. Si tienes una herida que te sangra, a veces es mejor recortarla, arrancarle un trozo más al desgarro y dejar todo bien limpio. Y el tango abre la carne hasta el infinito, pero deja la pena limpia y el dolor en el estado más puro, sin rabias, ni rencores, ni mal sabor de boca, solo dolor y ganas de que la herida se cierre, limpia, muy limpia.



De eso hablamos hoy después de leer tu correo y reirnos de lo que pensarían tus hermanos si supieran que tú eres el radiadorista.



Lo mejor de todo esto, es que de nuevo el sábado podremos bailar juntos nuestros tangos y reirnos con admiración de como te has identificado con el marinero del radiador y su manera de soñar abrazado a ese cacharro. Recordaremos a tu padre con amor y sonrisas, sus tangos en Moentefurado y los campamentos, y sus partidas de ajedrez, también el orgullo que sentía con sus compras, o cuando le robaron la mesilla de noche. Reiremos de todo con amor, y yo te seguiré y tú me seguirás.

Dice mi onza:



"La foto del Trío del Radiador esta a tope, no se exactamente quien es esa chica (¿Arlinda quiza?) , la de la mitad con mascara. Pero el radiadorista, por herencia de mi padre,
sobre todo en el espiritu, soy yo.

El marinero tanguista que llevo dentro salio retratado en esa foto, aunque no se donde esta, posiblemente en el radiador.

Tiene mucha coña la fotito, casi parece familiar los Zarra, si duda.Seguramente mis hermanos no me comprenderan y pensaran que es la tipica tonteria mia.

Lo cierto es que mi padre, a parte de tener una gran aficcion a cantar tangos, estaba muy orgulloso de las grandes compras que realizaba, sobre todo de el radiador que nos compro,
el cual murio hace poco de viejo. Y ademas se parece un monton al de la foto, tanto en lo fisico como en la expresion.

Un dia de estos me pondre una camiseta de rayas marineras y abrazare con cariño y mirada nostalgica al radiador, pensare en Arlinda, la de mis amores,
me sacare una foto y se comprobara el asombroso parecido entre mi padre y yo, acordeonistas en la vida, marineros en el mundo, y tanguistas por amor.

ARLINDA, AMADA MIA DE MIS AMORES, DULCE CANTORA DE MIS ILUSIONES, HERMOSA FLOR DE LA PASION
SIN TI LA VIDA NO TIENE SENTIDO, CONTIGO EL MUNDO TOMA COLOR

UN TANGO ES UNA CANCION MUY TRISTE
UN TANGO CURA LA DEPRESION
AMAR ES MUY FACIL Y MUY DIFICIL
SUFRIR POR AMOR ES LO PEOR
PERO INEVITABLE
AMAR Y SER AMADO ES MI CANCION"

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