martes, 29 de abril de 2008

Un bosque menos una mierda más

Se lo han cargado. El bosquecito de enfrente del camino de mi casa. Ramos de primaveras, sombra de veranos, meriendas de niños, fresas de gnomos, alfombras de helechos, confidencias telecom, castañas de difuntos, carballos preñandose contra la tierra, huevos de aves libres escondidos en los tocones, conversaciones con las ardillas, cantos de lechuza, sombras recortadas por la luna, caricias para el alma... se lo han cargado. Mierda, no hay medida. Media Galicia plagándose de arrasadores eucaliptos que nacen tras las quemas, y se cargan la diversidad, lo natural, lo verdadero. Los carballos están protegidos pero la peña los arranca y ...no pasa nada.
Otra vez mierda! Un bosque menos, una urbanización más, seguro, y total...sobran casas vacías por todas partes, en el campo y en la ciudad. Cascos históricos esperando a que los especuladores quieran ponerlas a la venta, casas que llenaron los bolsillos de los constructores que ahora se quejan, casas que han enriquecido, como nunca, a piratas y banqueros, (se me ha escapado utilizar dos palabras diferentes, no sé por qué) casas que ahogan familias, casas que nadie quiere comprar y que valen menos que su propia hipoteca. Aldeas abandonas, calles en ruínas convertidas en cuevas de yonquis, ciudades que no se pueden mantener y mientras fabriquemos más solares hala! quememos y talemos montes ...que ésto es el progreso!. Más mierda.

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