martes, 3 de junio de 2008

Cosas que cuelgan de mis borradoes.




Un breve descanso entre la montaña de tareas que alza sus cotas sin piedad, en ese deslizamiento perpetuo de capas tectónicas que somos el boss y yo.

Las tareas nos crecen como los enanos del circo, y además este año toca ruína, dice. Me parto...la verdad.
Quizás el viernes, para conjurarla, vayamos de excursión a conocer a la famosa mujer que tenía que haber nacido hombre y a la que su padre, se lo hizo pagar tan caro que ya no se sabe que sexo tiene de verdad.

La pobre vieja vampira que precipitó la anterior, y esperemos última, ruína del boss, que ni es vieja ni vampira, aunque en ello lleve todas las de ganar. La vieja que lo ahogó y que ahora sólo se alimenta de huevos de pata suelta por su finca, grelos y berza gallega y que no hace más que llamarle a él, la única buena persona que conoce, soñando con encontrar inversor para abrir una cutre tasca en el pazo de los horrores, mientras el ayuntamiento se está frotando las manos con la realisíma posibilidad de expropiación, ( por cuatro duros y una cómoda habitanción en una residencia de ancianos) de semejante casa y zona verde en medio de la ciudad.

Quiero ver con mis propios ojos las fotos enmarcadas en aluminio, de hombres semidiesnudos de los años 40, entre el humo que exala la piel de la vieja. Quiero ver las alfombras turcas y el skay con tachuelas, que envuelven el frente del mostrador, mientras ella se toma un trago largo de vodka y nos cuenta donde plantar calabazas de tal modo que cubran las antiguas aceras rotas y que sus clientes no reparen en ellas al pasar. Quiero rozar con mi piel la espesa niebla de infinita soledad que convive con Sofía en aquel lugar. Quiero saber a qué sabe la supervivencia eterna en medio de la precipitada e inevitablente decadencia más brutal.
Quiero tocar, oler y saborear las amarguras de la inteperie, del desamparo, para no confundir jamás la tristeza con la soledad.
Será una visita en la que los dos saldremos llorando, para luego buscar la frase con la que pegarnos el ataque de risa más "jevi" de este trimestre contable.
Somos así, la risa nos sujeta en el dolor.




Hace tiempo que no escribo, mejor dicho que no publico una entrada. Escribir escribo mucho, pero lo guardo todo en borradores que no tienen publicación posible, porque una melodía meláncolicamente absurda se ha apoderado de mis palabras.

Un halo de melancolía , que no es mía, se ha empeñado en revolotear sobre mi y mantengo con ella un pulso en el que, además de ganarle, llego a humillarla, sí pero a veces el esfuerzo es agotador y entonces se deslizan, entre cualquier intento de narración, palabras tan cargadas de melancolía que no vale la pena mostrar a no ser que seas poeta y yo no lo soy. Así que empperada estpy en ese pulso en el que de momento gano por goleada. un pulso lleno de láminas que se convertirán en dibujos animados y paredes de habitación, , niñas que se volverán muñecas o cabezas parlantes, colores verdes y lilas que no quieren cambiar de tono cuando pasen de libro a escenario, y maravillosas personas con las que compartir todo ésto y más.

Ratos hermosísimos con algunos seres tan vehementes como yo, y otros que siempre llevan encima gestos y palabras suavizantes, sin perfumes sintéticos. Charlas, paseos, caricias, mimos, comidas, abrazos. ¿Qué mas se pude pedir?


Pues aún así cuelgan de mis borradores algunos dolores:
Cuelgan los abrazos por muerte intempestiva, las palabras que nos contaban pasados entrelazados siendo amigas
Cuelgan como regalos tus lágrimas diciéndome cuánto me quieres y cuanto me echas de menos en tu vida.
Cuelga, sin poder ser vista , la rabia y la tristeza que me dió leer que una mujer enferma por tóxicos no tiene quien se le pueda acercar. Sólo su madre y su padre, los únicos seres que la quieren de verdad.
No importa estar sana, enferma, rota, cosida, sujeta , sólo importa que tu gente no se quede a la puerta de donde tú estás. A la puerta, y fabricando una cárcel a tu medida. Una mierda la verdad.
También me jode saber de tiél y de tiella , de vuestros intentos deseperados de vender el piso para poder escapar de la ciudad, de la baja que no os quieren conceder porque no os someteis a las pruebas de provocación que ellos os proponen. Del recorrido amargo al que yo intento evitar e incluso no mirar.

Cuelgan en la entradas sin publicar los abrazos que casi ya no puedo aguantar sin darte, abrazos a mi princesa de las manos escondidas, y su chico, ese pedazo de hombre dulce y amable que nos acaba de dar un susto peritónitico perdido.
Cuelga su sudor, dolor, delirios, drenaje, más sustos, mientras mi niña, hinchada y dolorida, se entera que está tan de puta madre que es apta para recibir el alta. ¡Hijos de puta!
Cuelgan las ganas de decirte que rompas alguna pared de tu agobiante realidad y te instales con tu chico y su tumor en mi jardín a dejaros cuidar, a sentir la brisa, los pájaros, y que al fin "la mala racha" se ha ido de verdad.
Quiero arrancarte del agobio en el que vives y darte un lugar desde donde empezar de nuevo a mirar, un lugar lleno de abrazos, cuidados, y tranquilidad. Se te ha metido en la cabeza que todo es muy difícil y...eso no es toda la verdad y a veces ser amiga consiste sobre todo, en sacudir hasta hacer reaccionar.

Cuelgan agazapadas un montón de ganas mías, un montón de ganas tuyas, un montón de ganas suyas, un montón de ganas que nunca serán de nadie porque nunca se realizarán.
Y yo lo único que quiero colgar aquí son las ganas que vamos a realizar, las ganas por las que seguir peleando, no las que nos hacen llorar.

Quiero colgar aquí a mis amigos posibles, táctiles, y cerriles. Colgarlos por donde haga falta, para que nunca me dejen las cosas colgadas a la puerta de mi casa y mis deseos, y se queden tan anchos pensando que tiene que ser así...

Pienso en ella, claro, la muchacha encarcelada, pero también pienso en ti, y en ti, y en ti y en mí.







lunes, 26 de mayo de 2008

Holy Smoke o el desprogramador rendido.






Este regalo venía teñido con tu mirada señalándome a mí y he de confensarte que desde el momento en que ella ya decide hablar con él nunca me había sentido tan bien interpretada.
Gracias.

martes, 20 de mayo de 2008


Estoy en ello, lo juro, lo prometo, me lo juro, me lo prometo.




martes, 13 de mayo de 2008

Un entretenimento: volviendo a jugar a los corazones.

Descansando un poco de la efervescencia en la que estoy viviendo, y sin acabar entradas que tengo escritas en el borrador, vuelo a jugar contigo, amigo mío, a los corazones, porque tenía esas fotos guardadas desde la otra vez. Así que a ver que sale.





Corazón de Hiedra




" Se va enredando enradando, como la hiedra en el muro, como el musguito en la piedra y sí, si si, y va brotando ..."
Ya lo dice la canción, quien tiene un corazón así se enreda en su enamorado de modo natural, sin esfuerzo y con total entrega.
Cuando están juntos suelen dormir desnudos, piel con piel, cuanta más mejor.
Les gusta la humedad y los pájaros que les anidan. Para éstos siempre tienes alpistes e hilos con los que ayudarles a hacer sus nidos. Aveces sus "pájaros" se convieten en obras de arte reconocidas.
Lo curioso es que los que tienen corazón de hiedra suelen enredarse con troncos y muros. En contadísimas ocasiones dan con otros corazones hiedra, pero cuando esto ocurre las flores lilas que brotan sobre su verde son las más hermosas de la tierra.

Corazón de hierro



Son incombustibles, casi...
Secos y rígidos, casi...
Duros y mudos, casi...
Leales y pacientes, casi...
Son el mejor electrodoméstico del mundo. Te proporcionan comida, limpieza, y te solucionan todos los problemas "reales", aunque tú no quieras. Sabes que te quieren, más que a nada en su vida, pero...son de hierro
Grandes cuidadores, aunque tú no quieras, buenos ahorradores, aunque tú no quieras, y magníficos organizadores, aunque tú no quieras.
Los padres y madres de antes casi todos tenían un corazón así. De esos que sólo son felices mientras creen que les necesitas.
Sin apenas piel, sin apenas caricias, ni besos, ni para sus parejas, ni para sus niños . Vestidos de faena toda la vida y reservando sus galas para la muerte.
Pasan la vida sin saber lo que desean, porque no se lo consienten, y perdiendo gran cantidad de aceite que acaba pringando a todo el que les rodea.Hasta que un día los casis... se les desbordan y dejan de ser casimudos, casirígidos, casipacientes, porque descubren que no son ni eternos, ni tan fuertes y entonces creen tener derecho a pasar factura, a pedir la cuenta por toda la mala baba que llevan acumulada. La suya, que creen tuya, la de los corazones de hierro.



Corazón de Piedra




Se podría creer que este es el corazón más duro e insensible de la tiera, pero no es verdad si la piedra es de río.
Te cuento:Cualquier corazón, incluso el de mantequilla, se puede petrificar si le abandonan a la orilla del agua.
El corazón piedra de río es como el de chocolate, como el corazón casa, o el corazón princesa, del que ya hablaré más adelante, pero la crueldad de una despedida inesperada, en la que no te permiten ni un triste abrazo, puede dejar así a cualquier corazón.
Imagina un corazón bizcocho, dulce, esponjado, bien amasado, bien horneado que lleva soñando con poder ofrecerse entero, como un manjar enamorado, a los labios de su pastelero. Y de repente éste, el mismo que encendió el horno, echó la levadura y la mantequilla, el mismo que esponjó y convirtió la masa en sabrosura, el mismo que le había prometido, "cómo fuese", comérselo entero, le da los buenos días y emplea escasos minutos en decirle adiós a la víspera de una húmeda orilla.

Pues... ¿cómo se te quedaría el corazón, si no lo tienes de caramelo y se te parte como una estúpida piruleta? Pues de piedra, ¿cómo si no?.
¡Ay! , menos mal que el río está lleno de ranas que esconden príncipes calentando su sangre sobre el sol atrapado en las piedras corazón.




Corazón prendido

Este corazón no sabía que existía hasta que reflejado en los iris de un niño se dio cuenta que no era un par de hojas desprendidas de un arbol caducifolio.
Ese día robó un imperdible a su mujer y se atrevesó con él para que ningún viento borrase aquel regalo que le hizo su nieto.




Corazón Soga




Todo lo quiere tener atado y bien atado, desde sus ganas a las tuyas, pasando por las de todos los demás. Dice saber lo que sienten y piensan de él y de ti todos los que os rodean.
Prescinde de los amigos para que no tengas amigas, o de las amigas para que no tengas amigos, da igual, porque el corazón soga tampoco tiene sexo.
Sin tí no disfruta ni quiere hacer nada, para que tú no adquieras ningún derecho de disfrute sin él.
Te cuenta lo poquita cosa que es si no está a tu lado atado y bien atado. Su canción preferida es Sin tí no soy nada.
En los casos más agudos llena las páginas de sucesos de los periódicos.









Corazón invisible














No se deja ver aunque está lleno de amor en el estado menos sosegado: enamorado.
Se esconde bajo las aguas del río que es y que no se permite mostrar.
Ama en silencio porque sabe que él o ella no le aman, susurra a solas bellas palabras de amor, y dormido, jamás despierto, sueña con besos y labios.
Nunca se queja, y si algún día coicide con otro corazón que ama en silencio se hacen amigos inseparables y rien juntos de las mariposas que logran escapar de sus miradas.
Cuando alguien se enamora de ellos exudan un halo perlado que al fin dibuja su silueta .








martes, 6 de mayo de 2008

Juntas y Revueltas.




Yo cumplí los treinta antes que tú. Tú eras una pipiola de 28 con una hija que siempre llamaba a su papá justo cuando éste se iba a trabajar.

"- Papi, papi,


- Pero Uxía, ¿estás tonta? tu padre te acaba de ir a dar un beso y a decirte adiós, ¡todos los días la misma historia!"

Y un marido que guardaba aire puro en bolsas de plástico y se disfrazada de abispa poniéndose el tetero con cazuela, del bikini que heredaste de tu hermana, de gafas de sol en la playa. Ese amigo que me asustaba metiéndo la mano por la ventanilla y agarrándome por el cuello cuando yo iba de copiloto y él detrás de mí, el gamberro que nos ponía aquellas vigilantes de la playa X que se ponían a comerse el coño a la hora nuestro café, justo antés de que tú le tirases a la cabeza la zapatilla y yo me atragántase de la risa y sin dar crédito, porque ni tú ni yo distinguíamos entre Pamela Anderson y una actriz porno hasta que estaban metidas en faena, jajajaja.

De Javier y sus ocurrencias podría escribir un libro entero ¡Cuántas risas dios! ¡Cuantos mimos también!



A ver...recordemos más: la tarde que le metía mano a Luli por el lomo y esta veía las dos manos de Nino llevándose la merienda a la boca, pero no se daba cuenta de que no era su marido, si no el tuyo, quien la acariciaba, jajajajaaja... hasta que se dió cuenta, jajajajajaja.



Nos conocimos exigiendo horarios e instalaciones decentes para la escuela de infantil y enseguida nos dimos cuenta de que eramos de la misma tribu. El mismo estilo a la hora de exigir a nuestros hijos y a la hora de mimarlos. El mismo estilo a la hora de exigir a las autoridades incompententes y a las ofendidas profes, el mismo estilo ante las mentes sucias que creían que nos cambiábamos las parejas porque nos desnudamos juntos en las playas, pero sobre todo el mismo estilo a la hora de compartir nuestro tiempo y nuestras casas.

Mi casa era tu casa, y la tuya era la mía. Tu nevera era mi nevera y la mía era la tuya. Tu tiempo era para mí como el mío era para tí: nuestro, algo que aunque sé que podría compartilo así con casi todos mis amigos, con muy pocos se dieron semejantes circunstancias: Ser mujeres, madres de hijos casi en la misma edad, con el mismo horario, "desempeladas", exigentes en nuestros derechos ciudadanos, peleando por lo mismo, y pasando de convencionalismos de madres, suegras y vecinas, pero es que además... nos encantaba y encanta reir.

¡Pasábamos tantas horas juntas! o mejor dicho: juntas y revueltas.

Un día comenzábamos en el desayuno y otro en la cena, pero siempre acabábamo juntas, con tu chico, con el mío, con la cotilla y retorcida víctima que tanto nos usó, con el encanto de Chus, con el gamberro de Jose, con la otra chus y Jaime, con la locura que nos dió de ir a moverle la tierra del jardín, con...lo que fuera.



Caminábamos, andábamos en bici, (todavía recuerdo aquellas conversaciones por Vilanova cuando el miedo a la anestesia de Carlos me perseguía en la visita quincenal al encanto de otoorrino que es Vidal) Las barras de pan que iban desapareciendo de tu mochila mientras volvíamos de los paseos; Los día buenos de excursión, o de poner el culo al sol, las disquisiciones de atolondradas que teníamos ante algún ser en pelotas que no sabíamos si era tío o tía ( ¡manda huevos!) hasta que uno de nuestro hijos nos decía "sólo tenéis que mirarle lo que tiene entre las piernas" jajajajaja. (La playa nudista es lo que tiene cuando vas todos los días, acabas por no mirar ni pitas, ni pitos). Lo días malos en el sofá, o la cocina. Veranos de campo, playa, camping y noches de estrellas y vino dulce. Inviernos de salas, cocinas, y... grandes papatorias. Sobre todo cuando llegaba fin de mes y teníamos que tirar de congelador, o cuando a nuestros colegas "ricos" se les iba la luz y traían toda la carne para nuestra casa, jajajajajaa. El cuartel montado en mi cocina, kilos de croquetas, asado, guisos y empanados de mil maneras para ocho adultos y seis niños. Ese era por aquel entonces el número habitual, considerábamos extraordinario y festivo cuando los adultos pasaban de 10 y de 8 los niños.



La coreografía que teníamos montada tú y yo hacía que las cosas cotidianas se desarrollasen con natural alegría y facilidad. Comidas, disfraces, muebles, compras, reuniones reivindicativas, radios, periódicos, fiestas, alcaldes y delegados de mala hostia, playa, ludotecas y cusos de adaptación con los que pretendían acusarnos de escaqueo, magreos de cinco años, vacaciones de mantequilla con ajo en el colacao, agudos de niño sordo, violines recién desvirgados, terrores nocturnos, el cocodrilo y el orangután, la pequeña serpiente ...y el águila real... las guardias de javichin el la renfe, el churrasco para el perro, noches de navidad en la gasolinera, los condones de sabores que descubrimos allí...las angústias de los contratos temporales, los langostinos, la castañeta rellena de pimientos y queso, tus recetas, las mías.

Compartimos todo lo que cabía en aquella era en el que el nuestro tiempo transcurría prendidas por las ganas de estar juntas.


Vuelvo a la risa:

¡¡¡Los callos!!!!!!! de aquel día en la Isla. La olla en el patrol fabricando el deseo de abandono de nuestros hijos, jajajajaja


Bruce!!!, la bici tirada en el carreirón, la merienda olvidada en casa, y todos acordándoos de mi pobre madre, jajajajaaj.


Qué curiosa es la vida, joder, hasta en lo que tenemos que comer ahora nos parecemos, supongo que lo nuestro pordría considerarse una evidencia. De tales barros , tales lodos...( putos barnices y tratamientos de la madera)

Los muebles que hicimos juntas, el viaje a Portugal con el mejor chofer del mundo, porque ninguna conducía todavía, lo mal que limpiaba yo los pinceles, los claveles y los ositos con pañales huella de nuestra aventura empresarial, el colocón que pillé con la pistola de barniz en tu buhardilla, el barnizado a rodillo en el bajo de tu padre, la sensibilidad química que pillamos juntas, y los años, ya por separado, que tardamos en descubrirlo.



Los meses que viví con Carlos R. y lo poco que te conté sobre aquello, lo mal que lo llevaste cuando te lo dí todo hecho y digerido, y te dije "es que para estas cosas soy así..."


Lo que me mimásteis cuando quise ser soltera, la risa del guiski cuando me venía la regla y luego me acompañábais a mi cama hasta que llegaba a mi habitación Carrascal, en tamaño natural, dentro de aquella tele gigante que me regaló Patriciaputiclubs y que sólo se veía en color sepia.

Aquel curro de encuestadoras que para ti fue una tortura, casi, y para mi una aventura diaria.

¡Tantas cosas juntas Geli! Juntas porque nos daba la gana. Las dos teníamos una vida hermosa por separado, pero...nos gustaba juntarla y revolverla.

Te fuiste a Vigo..."Para Vigo me voy", y yo no, y cada una siguió viviendo por su lado.


Te eché de menos, pero te imaginaba rodeada de amigas y amigos nuevos, escapadas de turismo rural, y feliz en tu nuevo entorno. Conocí tu casita, luego tu precioso y primoroso piso, pero dejamos de vernos. Me ilusioné muchísmo cuando me enteré que eras peluquera de bichos peludos. ¡Qué trabajo más a tu medida! con lo que te gustan los bichos y lo bien que peinas...(jajajaja, recuerdo el día que descubrí, con Javichín, que no sabía peinar niñas, jajajaja) me encantó saberte así. Y aluciné cuando me enteré de tus alergias y dietas. Qué cosas más raras le pasan a Geli...pensé, mi socia rara, tan rara que a su lado no soy la más rara. Lo que no sabía es que mis síntomas venían del mismo lugar que los tuyos.... hay que joderse.



Hace nada murió tu madre y cuando te llamé me dijste que me echabas de menos mucho, que nunca habías tenido una amiga así. Mi corazón recibió una sacudida de ternura y sentí muchas ganas de verte, de contarte lo diíicil que estos últimos años fueron para mí, aunque nunca me lo haya contado del todo, y nunca lo vaya a hacer. Pero lo del lunes desbordó todas mis compuertas. ¿Cómo se puede morir alguien sano, alegre, hermano, marido, padre, hijo, así de repente?

Nada más enterarme esperé a recobrar el aliento y te llamé. ¡Por dios, mi amiga! te salió todo lo que llevabas dentro. Tuve que ir a verte a abrazarte, con mascarilla y lejos de la gente, y en medio del dolor de vuestra pérdida sólo me decías: te quiero mucho, lo siento, lo siento, lo siento. Y de regalo sorpresa me contaste cuantas veces has llorado echándome de menos, y tuve que contarte cuanto te quiero. Me dijiste que nunca tuviste una amiga como yo, y yo te dije que te quiero mucho.

Desde hace unos años, Geli, mis renuncias las he lanzado dentro de mi agujero negro. Todo aquello a lo que he tenido que renunciar he dejado de desearlo para poder seguir cabalgando sobre mis ilusiones . Cuando algo me está prohibido lo quito del cajón de las añoranzas y lo sitúo en el cajón de los imposibles y ya no me permito soñar con ello. No deseo tomates, ni higos, y menos callos o paellas, no deseo ir a Madrid a ver Bruce, ni siquiera ir a cenar a un furancho, no deseo cosas, ni personas, que eran mi vida entera...aunque a veces las ganas se me escapen todas del agujero y se claven en la boca de mi estómago soltando lluvia por mis tres lagrimales. Tú también tienes una deformidad en los lagrimales, jajajaj, es verdad!!!!!!! jajajajaja, otra casualidad más...




Mi agujero está lleno de penas, miedos y renuncias a las que me niego a contemplar, pero en mi corazón están todos los amigos que han elegido quedarse conmigo, y todas las ilusiones sobre las que cabalgo cada mañana para poder seguir siendo yo: Zumos de mandarina, mermelada de papaya, pan tostado, paseos por bosque y playas, rios que me esperan, textos, ilustraciones, escenografías, produciones, pero, sobre todo, momentos con amigos...y aquí supongo que debería poner tu nombre, para que no se nos vuelva a escabullir el tiempo. Amo el tiempo, Geli.
Y ahora pido un deseo: Quiero volver a abrir la puerta de mi casa y encontrar la cocina llena de amigos a los que tú has tenido que hacerles la cena porque yo...me olvidé.

Tengo una foto en la que estamos juntas y revueltas que escanearé, mientras dejo colgada esta, esas dos mujeres, sentadas en la misma orilla mientras escuchan a otras, fuimos tú y yo.
Un beso en el centro de toda tu pena.















martes, 29 de abril de 2008

Un bosque menos una mierda más

Se lo han cargado. El bosquecito de enfrente del camino de mi casa. Ramos de primaveras, sombra de veranos, meriendas de niños, fresas de gnomos, alfombras de helechos, confidencias telecom, castañas de difuntos, carballos preñandose contra la tierra, huevos de aves libres escondidos en los tocones, conversaciones con las ardillas, cantos de lechuza, sombras recortadas por la luna, caricias para el alma... se lo han cargado. Mierda, no hay medida. Media Galicia plagándose de arrasadores eucaliptos que nacen tras las quemas, y se cargan la diversidad, lo natural, lo verdadero. Los carballos están protegidos pero la peña los arranca y ...no pasa nada.
Otra vez mierda! Un bosque menos, una urbanización más, seguro, y total...sobran casas vacías por todas partes, en el campo y en la ciudad. Cascos históricos esperando a que los especuladores quieran ponerlas a la venta, casas que llenaron los bolsillos de los constructores que ahora se quejan, casas que han enriquecido, como nunca, a piratas y banqueros, (se me ha escapado utilizar dos palabras diferentes, no sé por qué) casas que ahogan familias, casas que nadie quiere comprar y que valen menos que su propia hipoteca. Aldeas abandonas, calles en ruínas convertidas en cuevas de yonquis, ciudades que no se pueden mantener y mientras fabriquemos más solares hala! quememos y talemos montes ...que ésto es el progreso!. Más mierda.

viernes, 25 de abril de 2008

La pelirroja adormecida de Klimt.


- ¿Y qué se puede hacer cuando tus sueños dejan entrar todo lo que tienes atado cuando estás despierta? ¿Qué hacer cuando la noche, aprovechando tu indefensión, elige el invitado a quien ofrecerás tu piel desnuda, tu pelo enredado y las humedades que escapan de tu alma, aunque tú no quieras?
Nada puedo hacer, sólo intentar borrar su dulce sabor y procurar dormir menos. - pensó contradiciendo a su párpados, prendidos aún en aquellos labios que ella ya no quería besar, mientras Klimt, además de pintarla, soñaba que aquella pelirroja adormecida era suya.


martes, 22 de abril de 2008

El ajuar de los sueños







"Realmente, con este tiempo climatológico, parece que lo único que apetece es preparar el ajuar de los próximos sueños".

Eres único hasta para regalarme el ajuar de los sueños, único y con una puntería exquisita.



Cómo casi siempre la entrada ha quedado interrumpida, y ha dado tiempo a salir el sol y cesar la lluvia. Cómo casi siempre las nubes sólo amenazan pero no mojan y yo... no puedo parar de escribir.
Entre comillas he atrapado lo escrito anteayer, lo otro lo acabo de escupir entre función y función.


"Hoy mi corazón, mojado por tanta lluvia que no cesa, se columpia en la ilusión de un proyecto que apareció ante mis ojos tras una breve apertura de telón. Un sueño hecho carne, hecho posibilidad real. Puesto ante mí de ese modo tan teatral que sólo los dramaturgos poseen, los dramaturgos que se buscan el garbanzo cada día y que logran vivir de los sueños.



Me hacía falta una sacudida así, que alguien pusiese ante mi pereza para venderme y sacarle rendimiento , (porque no tengo pereza para nada más) un sueño que además de cundirme me permita no dejar de soñar.




Pero es que además hoy he tenido un mal rato por culpa de una de esas gilipollas que se creen el ombligo de la humanidad, una de esas tontas del culo que en vez de hacer una fiesta para casarse construyen un infierno con el que intentar joder a los demás. Una imbécil, una gilipollas integral que va para notaria y que no sabe estar con los demás. No la ví pero tengo en mi mente su retrato porque todos los notarios que conozco (pocos gracias a dios) son iguales y desde siempre me dan una grima terrible.



Suelen estar blanquísimos, casi transparentes, se pasan las horas mirando los tubos fluorescentes del pasillo como yo puedo mirar al cielo y esa luz se queda pegada a su piel de modo irreal pero inconfundible por ese halo tubo de neón.
Suelen ser feísimos y usen el tipo de gafas que usen a todos les quedan igual. Da igual que sea invierno que verano, suelen llevar manga larga y chaqueta que deja ver los puños de ésta, nunca más larga.
Siempre que miran a alguien giran la cabeza de un lado a otro sin rozar el cuello de la camisa, de manera que parecen unos engreídos, pero yo me he fijado que eso tiene que ver conque llevan las camisas planchadas de tal modo que los cuellos qudan totalmente tiesos y desagradables al tacto. También mueven las muñecas de la misma manera, como evitando los puños y siempre con un rictus de sufrimiento. Da igual que sean chicos que chicas, tienen el mismo tipo de piel y desprenden el mismo olor a rancio, que no logran disimular ni bañados en las más subyugantes colonias, pero además tienen un marchamo especial que llevan grabado en su mirada: no saben mirar a los ojos.
Son capaces de leerte, a ti y a tu socio, o pariente, todo un tratado sobre los derechos que una entidad de crédito adquiere sobre tu casa como si rezaran el rosario, o te diesen un sermón escrito por otro ser de una especie muy parecida a la de ellos, pero más zorra. Intentan que abras los ojos y previnirte del desastre que se te avecina con el compromiso que vas a firmar, sin darse cuenta de que la monotonía de su tono de voz y la frialdad que exalan su piel y sus poses te impiden atender a su discurso, pero además, mientra lo hacen, si te fijas bien, podrás ver como sus pestañas, emitiendo el sonido, muy bajito, es verdad, de una máquina registradora tan rancia como ellos, suman el porcentaje que te sacarán por dar fé.
Dar fé cuesta una pasta

Si algo bueno tenía la fé, tal y como yo la entendía, es que solía ser gratis y que de costar algo te la cobraban con penitencias y alguna limosna, pero nada comparado con lo de estos chicos del halo neón.



Pues todo este rollo para hablar de la poesía de este ajuar de los sueños y cagarme en la madre que parió a la futura notaria y en la desconsideración con la que se crió la capulla ésta de los cojones.


Qué pena me dan las puntillas y encajes de un ajuar en el infierno, qué inutilidad. Y sin embargo qué hermoso me resulta el ajuar de los sueños, de cualquier sueño."


Si tuviera que hacerme yo un ajuar de sueños de amor lo haría parecido al de estas fotos, muy parecido. Lleno de tela blanca, mínimos y extraños volantes, sencillas y recatadas puntillas, y puntadas vacías de lluvia, a no ser que pudiese verlas cayendo sobre un río, y llenas de besos con las que fabricaría mi animalario.
Pero ahora fabrico un nuevo ajuar que ha saltado de uno de mis sueños, y que consite en una torre del cuento de Lara, con ventana para las ilustraciones y ruedas para ser transportada. En mi nuevo ajuar también llevo una ilustración de un muchacho lleno de grelos llegando a Londres, que vivirá en un libro inglés, una afombra de trébol, con cuadrados para tomates, judias y flores, un montón de sentimientos atropellándo las palabras que esperan a salir en forma de cuento y el sueño de noches "de colinas, valles y un poste telegráfico".



miércoles, 16 de abril de 2008

LUGAR PARA INVITADOS




Acabo de descubrir que el lugar para dejar comentarios en mi blog no me gusta. Me parece un lugar para invitados, y yo no sé tener invitados en ningún espacio real , ni virtual. Así que después de pedirle permiso a mi onzita para poner su correo en primera plana, caí en la cuenta de que ya había hecho lo mismo con Ana y David, y nació en mí esta pregunta ¿por qué necesito colgar en lugar preferente vuestros regalos? Pues simplemente porque no sé tener invitados.



Un ratito de invitados vale, como esta tarde, que quedé con un programador soltero y silvestre. (Adjetivos que para mis peculiares condiciones físicas ahora significan mucho.)



El primer adjetivo:



Soltero, o separado y cuarentón, que vive sólo.


Estadisticamente hablando eso ya descarta la posibilidad de tener una mujer junto a él que intente, a base de colonias y camisas sumergidas en litros de suavizante, por aquello de sentir la dulzura en su chico de alguna manera, recoventirlo en otro ser más a su medida y en una bomba infectada para mi.



Y el segundo adjetivo y sobre su aspecto físico, que ya conocía: silvestre, me dió pistas sobre bosques y senderos junto al río, caminatas con olores que nada tienen que ver con potingues sintéticos sobre la piel y horas y horas de aromas de la naturaleza, pescar, remar, algo así .


Y acerté y me equivoqué, todo junto y a la vez. Es de mar, que no de río. Rema, cuando el viento se detiene. Ama las dornas, y habla del sonido del remo cortando el mar en el ombligo de la ría como algo que transportar a un espectáculo a tierra, y yo le digo que sí, que ajustemos nuestras pelis de cine con música en directo a su festival de Ragtime blues y que yo le llevaré el mar al auditorio. Es una buena promesa que me encantará cumplir, porque ya la había imaginado como música para uno de mis cuentos.



La verdad es que mi instinto acertó poniendo esas dos etiquetas: soltero y silvestre porque su ropa olía más a viento y a mar que a sucedáneos de perfume, pero fue su barba de tres días la que acabó de relajarme. Ni masajes, ni colonias. Casí perfecto.


¡Qué lista es mi amigdala dios!, si pudiese besarla lo haría.


Así que cómo hacía hacía un frío que pelaba, y la lluvia comenzaba a ponerse rabiosa y puta (eso de llover de lado y mojarte hasta las bragas aunque te resguardes junto a las puertas de los almacenes de barcas y redes) me calcé la mascarilla y me lo llevé a casa. Su coche sólo tenía un defecto, siempre visto desde el prisma de mi sesibilidad química, y es que olía a hierba quemada, pero ni tenía ambientadores, ni similares, así que mi supermascarilla de la srta pepis, me arregló el viaje.



Y fue una buena tarde, a la que el bautizó como "efecto dossier".



Un hombre culto y muy educado le hizo llegar un dossier a sus manos, más tarde un dramaturgo y un violinista, fueron a hablarle de él, y luego un teléfono en el que detrás está la madre del violinista y compañera del hombre culto y educado, con una historia, que él no puede parar de contar, y que le habla de Cine con música en directo cosa que a él le fascina. Luego una cita en un puerto, casi misteriosa, o mafiosa, que nunca se sabe, sin despachos, sólo un paseo y propuestas, y para rematarla un lugar escondido, con un jardín que le alucina, caballos blancos al fondo, conejos negros paseando por la hierba... y el círculo que ...se va cerrando a su alededor, que si el creativo es éste tipo que tenía aquel famoso pub santiagues, que si tu amigo el asesor navega conmigo, que si ...un collar de casualidades y gentes conocidas por unos y otros y sin embargo nosotros sin decirnos más que hola y adiós,


¡Qué curioso! Se repetía, esto es el efecto dossier, que crece y crece, que suerte ha sido todo esto, decía.


Esta tarde fue un invitado, sí , pero dejará de serlo pronto porque yo no se tener invitados y él se ha quedado colgado de los espectáculos y del jardín. (Quiso salir por esa puerta, no por la otra)





Todo esto porque me he dado cuenta, que no sé tener en mi casa, ni en mi corazón, a nadie que ande por ahí pidiendo permiso para hacer o coger , ni pidiéndome que le haga el caso que no necesito hacerle. Una vez, vale, puede que dos o tres, pero luego... si no me gustas no haré nada para que vuelvas, pero si vuelves además de gustarme, ya serás mi amigo, y si eres mi amigo no eres mi invitado. Si me quieres... te tienes que joder. Te mostraré donde están las cucharillas, y el café, y te enseñaré a distinguir entre el congelador y la nevera, y donde está el papel del baño, y donde las toallas y los edredones y te daré un beso cuando me vaya a echar la siesta, y otro cuando me ponga en el ordenador, te abrazaré cuando me de la gana, y pasearé contigo cuando queramos los dos, pero nunca te trataré como un invitado, porque no me gusta, y además porque me cansa un montón.





No sé tener a nadie en ninguno de mis espacios físicos, externos, o internos, reales, o virtuales, ocupando la habitación de invitados, por eso no tengo habitación de invitados en ninguno de mis lugares.



Tengo camas, colchones, sofás, tumbonas, hierba, caminos, montes, playas y ganas de mis amigos, muuuuuuchas ganas.





Y el lugar para dejar comentarios en los blogs me parecen cuartos de invitados, y cómo aquí, habitualmente, entramos cuatro pelagatos, pues qué deciros, mis queridos cuatropelagatos... no os digo nada más , que ya me conocéis de sobra y sobran las explicaciones de poruqe quiero subiros a primera plana.




Que conste que quise hacer dos entradas, una para hablar de invitados y otra para colgar las palabras de mi corazón de chocolate, pero... no se qué coño hice y ahora no puedo cortar y pegar en otra, pero ...que más da.



ARLINDA Y EL TOCADOR DEL RADIADOR:







Me debes una foto abrazado al radiador que compró tu padre (o a uno similar, iremos juntos a una chatarrería si es necesario.)



Ya sé que esto sólo te pasa conmigo y que tu hermana dirá que cuando estamos juntos somos lo peor...jajajaja, pero... cada vez me gusta más saber que eres mi pareja de tangos, porque tú me sigues, yo te sigo, tú me sigues, yo te sigo...y eso, amigo, vale un montón.









El tango y la depresión son buenos amigos, como el bisturí cauterizador del padre de Millás.



El tango raja con tanta limpieza el corazón que ya lo cauteriza. Si tienes una herida que te sangra, a veces es mejor recortarla, arrancarle un trozo más al desgarro y dejar todo bien limpio. Y el tango abre la carne hasta el infinito, pero deja la pena limpia y el dolor en el estado más puro, sin rabias, ni rencores, ni mal sabor de boca, solo dolor y ganas de que la herida se cierre, limpia, muy limpia.



De eso hablamos hoy después de leer tu correo y reirnos de lo que pensarían tus hermanos si supieran que tú eres el radiadorista.



Lo mejor de todo esto, es que de nuevo el sábado podremos bailar juntos nuestros tangos y reirnos con admiración de como te has identificado con el marinero del radiador y su manera de soñar abrazado a ese cacharro. Recordaremos a tu padre con amor y sonrisas, sus tangos en Moentefurado y los campamentos, y sus partidas de ajedrez, también el orgullo que sentía con sus compras, o cuando le robaron la mesilla de noche. Reiremos de todo con amor, y yo te seguiré y tú me seguirás.

Dice mi onza:



"La foto del Trío del Radiador esta a tope, no se exactamente quien es esa chica (¿Arlinda quiza?) , la de la mitad con mascara. Pero el radiadorista, por herencia de mi padre,
sobre todo en el espiritu, soy yo.

El marinero tanguista que llevo dentro salio retratado en esa foto, aunque no se donde esta, posiblemente en el radiador.

Tiene mucha coña la fotito, casi parece familiar los Zarra, si duda.Seguramente mis hermanos no me comprenderan y pensaran que es la tipica tonteria mia.

Lo cierto es que mi padre, a parte de tener una gran aficcion a cantar tangos, estaba muy orgulloso de las grandes compras que realizaba, sobre todo de el radiador que nos compro,
el cual murio hace poco de viejo. Y ademas se parece un monton al de la foto, tanto en lo fisico como en la expresion.

Un dia de estos me pondre una camiseta de rayas marineras y abrazare con cariño y mirada nostalgica al radiador, pensare en Arlinda, la de mis amores,
me sacare una foto y se comprobara el asombroso parecido entre mi padre y yo, acordeonistas en la vida, marineros en el mundo, y tanguistas por amor.

ARLINDA, AMADA MIA DE MIS AMORES, DULCE CANTORA DE MIS ILUSIONES, HERMOSA FLOR DE LA PASION
SIN TI LA VIDA NO TIENE SENTIDO, CONTIGO EL MUNDO TOMA COLOR

UN TANGO ES UNA CANCION MUY TRISTE
UN TANGO CURA LA DEPRESION
AMAR ES MUY FACIL Y MUY DIFICIL
SUFRIR POR AMOR ES LO PEOR
PERO INEVITABLE
AMAR Y SER AMADO ES MI CANCION"

sábado, 12 de abril de 2008

El Trío del radiador.







Ya es mañana aunque esta entrada haya quedado atrapada en la madrugada del viernes al sábado. Ayer quise dejar de hacer autopsias de corazones vivos y subir esta foto que tanto me dice. Cuando la vi me conmovió y sacudío enormemente, sin saber por qué, hasta que asistí a la conversación que mi corazón mantuvo con ella, pero al final me dormí sin hacerle demasiado caso mientras escupía cuentos inacabados sobre el teclado.
Hoy, cuando volví a encontrarme con ella, sentí que la poesía atravesaba mi esternón y se fundía con la niña que me habita. Viví la ilusión del verano en el corazón, el sabor del encuentro, el dolor de la pérdida, y el tremendo lujo que es haberme topado con el amor, y dejé que la foto me contase su historia.
Me emociona, me admira, me mece en la esperanza de la belleza, de los sueños, de las pasiones que llenan la vida.
La Historia que me contó.

Esa noche el viento era cálido y el olor a salitre subiendo desde el puerto atrapaba a los vecinos del barrio en su red arrastrándolos al baile. Llevaban así todo el verano: despidiendo cada semana con una verbena.
Hombres y mujeres que habían olvidado el deseo depositado en la piel de su pareja, recuperaban, como por arte de magia, el estremecimiento de la primera caricia, del primer cortejo. Arrugas y surcos desplegándose como alas a los BESOS.
Adolescentillos que nunca habían experimentado el abrazo ahora no podían despegar su piel. Piel de manos, de mejillas, de timidos labios rozando las comisuras de las bocas. Encarnados, naciendo bajo el sonrojo, nacían allí sus primeros BESOS.
Jóvenes encendidos jugando a la contención y trazando caminos al cielo al ritmo de la pasión. Lechos verdes, bajo las estrellas, esperando ser aplastados por revolcones de enamorados comiéndose a BESOS.
Así estaba la noche.Baile, caricias, deseo y el aire poblado de BESOS.
Niños envueltos de sueño y bañados en bostezos.
Viejas desaguando la soledad sentadas en bancos repletos de más viejas.
Engalanadas viudas "de vivos y muertos" bailando juntas, soñando con sus amores y sujetándose las ausencias.
Y Borrachos equipados con cervezas, y privilegida visión panorámica, oteando el baile desde sus banquetas.
Así estaba la noche del último sábado de aquel verano, cuando la cantante de la orquesta abandonó a su marido, por miserable y cabrón, encima del escenario. Micro en mano lo gritó:
- ¡Que che follen Argimiro, tesme farta!. És un miserable e un cabrón! y se fue del baile sin dar más explicación.
Argimiro salió tras ella y los músicos detrás, así que el barrio tenía dos opciones: irse a casa, o bailar sin orquesta.
Arlinda la flaca, que había perdido el apodo nada más embalar con naftalina su traje de raso blanco, recibió como testigo aquel micro, arrojado al aire como un ramo de novia, que de pura casualidad cesó su vuelo en aquellas manos, que sólo intentaban evitar que se partiese contra el suelo. Ocurrió así, de improviso, sin haberlo buscado. La canción interrumpida y rota, por la mujer que renunció a tener marido sobre el escenario, salió de su boca, mientras ella, sorprendida, la miraba.
"Los besos que tú me diste, mi amor
son los que me están matando"
Escribía su voz sobre el aire mientras sus ojos intentaban borrar todo lo que escapaba de entre sus apretados labios
"No se como decirte,
no se como explicarte
que aquí no hay remedio
de lo que siento yo.
Los besos que tú me diste, mi amor
son los que me están matando
y mis lágrimas me están secando
con mi pistola y mi corazón.
Y aquí siempre paso la vida con mi pistola
y mi coraaaaaazoooónnn."
Ya no había amplificación, pero sus canciones, con las letras de su vida y el timbre de voz que da la pena cuando te abandona tu amor, removieron todo lo que nuestros corazones llevaban dentro, mostrándonos, de lo que es capaz el alma de una enamorada.
El corazón hecho girones de Arlinda se derramó lloviendo (lágrimas lilas, claro) contra el barrio sin ningún pudor. La gente volvía la cara hacia el cielo para lavarse con aquella hermosa y cálida lluvia. Goterones gordos de agua con perfume a flores de San Juan lloraron sobre la verbena.
Isolino, el tabernero, descolgó el banjo de la pared que estaba tras el mostrador y , ante nuestra sorpresa, además de sacarle brillo, lo tocó.
Pero fue José, enamorado de Arlinda en el silencio y hasta el dolor, el que más nos admiró haciendo sonar aquel absurdo trasto como un acordeón.
Todos escuchamos aquella música, todos fuimos partícipes de aquel hermoso y dulce desgarro del marinero de la camisa de rayas. Notas que lloraban de impotencia y desesperación, acordes que recogían lágrimas de todas las Arlindas de aquel salón, canciones que brotaban de la generosidad de su amor.
Besos borrachos de lluvia, entregados, sosegados, con ojos cerrados, y besos desesperados, con los ojos abiertos para poder atrapar todo aquel amor, fue el aplauso que el barrio entero dedicó al trío del radiador.
Desde aquella noche Arlinda y José conjuran juntos su dolor entre caricias y besos cuando el mar devuelve a casa al marinero.
Él sueña que ella ya es suya. Ella, que los besos que le dio su amor ...ya no la están matando.