viernes, 6 de marzo de 2009

LIBROS LIBRES



Esta certeza,con ilusión de editor incluída, ya la viví otras dos veces. De otra manera pero con tanta convicción por sus partes como la que experimentamos esta mañana en mi cocina, por eso contengo la alegría, aunque mi mente vuele de lámina en lámina intentando acabar el trabajo hasta ese punto en el que uno dice: hasta aquí había que llegar.

La efervescencia me posee de nuevo con plazos y fechas y el placer de sentirme poseída es inenarrable. Tengo sueño, mucho, pero mi mente hoy se ha instalado en una librería, en un aula de infantil, y en la cama de un niño al que uno de sus padres lee un cuento.

Hoy siento que un montón de páginas con olor a tinta, que yo no puedo oler, teñidas con los colores con los que se fabrican mis sueños, perspectivas que mi memoria me regala y mi imaginación de niña clavó en mi cerebro, y palabras que envuelven sentimientos vividos cuando no medía un metro, o aprendidos de tantos y tantos niños con los que me fui cruzando en el camino mientras mutaba en esponja, se han escapado de mí para convertirse en cuentos...¡en libros!

LIBROS, LIBROS, LIBROS, LIBROS, LIBROS repite mi mente cinco veces más una, LIBROS. Si cambiásemos una sola letra a esta palabra nos quedaría lo que en realidad hacen las historias que son capaces de salir de una mente y pegarse a un libro: ser LIBRES.

En realidad siento un deseo irrefrenable de soltarlas y poder sentirme libre yo también, ya que ultimamente no he hecho más que cobijarlas bajo mis alas, sobre todo a LARA.

He tenido la sensación de estar tejiendo un abrigo precioso y de que alguien tiraba de la lana y quería deshacerme una manga para fabricar un hermoso guante. El guante podría llegar a ser espectacular, no lo dudé nunca, pero ya no sería mi abrigo.

Hoy mi cabeza descansa porque he conseguido mantener entero el abrigo y, con el teatro, puedo hacerle unos bordados preciosos, pero mi corazón está efervescente viajando de lámina en lámina.

Intentaré dormir contando ovejas... que salgan de mis libros ¡Uaaaa qué subdión!

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