miércoles, 24 de septiembre de 2008

Paraísos perdidos y hallados pero, que sea contigo.

Escondido te quiero.

Difuminado en la luz del otoño que te baña, aguardando a que yo pueda.

¡Y que nadie entre en ti jamás, como yo lo he hecho! ¿O quizás si...?

Creo que sí, porque sólo puedo desearte lo mejor...aunque sólo seas un molino.

Acabo de dejar una reseña de excelencias, y , mientras lo hacía, mis recuerdos se volvían verde cristal ojos de Alberto, marcando el camino al dibujo de aquella cara de circunstancias y espera de fontanero... y de risas. De pronto volvió a surgir entera la conversación aquella, de la que yo tanto sabía: flechazos, niños a los 23 años, parejas que a veces, cuando sale el sol y tú quieres selva y el otro no, llegan a confundirse con manuales de pedagogía...a parte de con culos quietos...que te frenan, porque tú te empeñas en disfrutar con ellos y de ellos.
¿Y esas ganas de comerte el mundo junto a tu amor...mientras tu amor prefiere comer galletas y libros en el sofá de tu casa? ¿qué puedes hacer con ellas? ¿Y esos golpes contra las paredes de la vida de pareja? ¡Qué pereza ser tan joven! - pensé...

También me invadió el murmullo de la transparencia húmeda del agua, bajando junto a la casa en forma de pequeño río, o como diría la gran poetisa: regato pequeno, fabricando un envoltorio de tranquilidad impagable. Resplandeció en mi mente el sabor de la intriga de José Carlos Somoza y el espesor de la realidad onírica de Millás. Aparcados durante meses, esperando la hierba y el agua, en el lugar preciso donde la única cobertura existente es la que el otoño regala a la tierra con su edredón de hojas.
Volví a sentir que estaba allí, sentada, libro en mano. Viendo las carreras y el disfrute de mi niño trotando por la hierba tras su blanco conejo, o intentando pescar imágenes, de todo aquello que él considera hermoso y fascinante, llenando mi cámara de helechos, agua, flores y cielos rotos por las ramas de los árboles o las nubes.
Me gusta como mira este niño hacia el mundo...

La fashion decoración, tan inspiradora de delicathessen para mis chicos, me llevó a los colores de la mesa: amarillo revuelto de boleto recién cogido; verde crema de espinacas y puerro con camembert; Blanca crema de queso azul , sobre rojísimo tomate del vecino...
Y en ésto estaba cuando llegué al postre del día 21. Yo tenía compota de pera, y vosotros arroz con leche, pero tú dijiste que no valía, que en el 23 aniversario de una boda eso no servía, y me pediste que me subiera a la mesa y te diera tu postre.

Si tu fueses un novio, un marido, o un amante, esto sonaría muy, muy, porno. Porque si alguien a quien yo amo me pidiese el postre como lo hiciste tú...descubrirías porque sólo quedaban tres bombillas en aquella pedacho lámpara.
Pero no, tú me pediste lo mejor que me puede pedir un amigo al que llevo queriendo desde hace ...¡¡¡¿33 años?!!! Me pediste lo mejor que nadie me puede pedir: que me vuelva loca, que tire a la basura toda la compostura(que apenas poseeo, es verdad) y que disfrute del amor que me tengo y te tengo y de la locura que me gusta sentir. Y yo...yo no puedo negarme, siempre que tú seas el instigador y el público, claro.

No sé si sabes lo que siento a tu lado, pero es que ya lo dicen hasta las abuelas: es que un amigo es un tesoro, aunque a mi me guste más decir que un amigo es como un sofá...lleno de cojines blanditos y rincones secretos.
En esta foto sólo se intuye cuánto me gusta estar a tu lado.
¡Quiero más!





"Mama comprame unas botas, que las tengo rotas, de tanto bailar..."

2 comentarios:

Fernando dijo...

Hola bonita:
contigo se lee mucho, da gusto, aunque a los que la literatura nunca fue nuestro fuerte, resulta una faena, los de lo visual vivimos del instante, pero bueno, sufriremos por ver pasar una y otra tematica afectivo dialogante que nos planteas.

Besos

Enredada dijo...

A ti te dedico las siguientes entradas. Casi todo foto. Para que disfrutes.
Besos.

Mañana mismo te llamo que tengo que darte lo de este trimestre.
¡dios, cómo suena eso!!!
Más Besos