lunes, 29 de septiembre de 2008

De amor y desamor




"Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote.


Amé desde hace tiempo tu cuerpo de nácar soleado.


Hasta te creo dueña del universo.


Te traeré de las montañas flores alegres, copihues,


avellanas oscuras, y cestas silvestres de besos.




Quiero hacer contigo

lo que la primavera hace con los cerezos..."



- Pablo Neruda -







Pero sólo eran eso: palabras de poeta enamorado....
y una certeza intempestiva se cruzó entre ella y sus deseos, y al fin entendió que en el amor, como en todo, manda la "climatología".
El fruto maduro de su cerezo había quedado atrapado por el hielo de un invierno nacido a destiempo.


"Cuando las flores tenían que haber preñado sus ramas de pétalos,

Cuando los pájaros tendrían que haber construido sus nidos sobre su ondulado pelo.

Cuando la única luz posible, verde y ambar, tendría que haber nacido en sus miradas.
Cuando el susurro del bosque cesaría para llenarse de te amos, y reinas y lacayos del universo.

Cuando la lluvia tendría que haber caído sobre su piel cubriéndola con su traje de besos...

Entonces comenzó a helar súbita, e implacablemente".




- El desamor siempre nace a destiempo del ser abandonado, pero hasta las cerezas heladas son hermosas. -se dijo, sumergiéndolas en su chupito de ron, justo antes de disponerse a besar otra boca.

- Al fin puedo decirle adiós al poeta enamorado - suspiró mientras cerraba los ojos y el engaño de un viento primaveral recorría sus inviernos.

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