sábado, 9 de febrero de 2008

De callejeros conejos y pies que cuelgan junto al agua.



Casi he terminado de atrapar otro conejo escapado de la chistera de mi jefe, y estoy a punto de dejar de estrujar a mis neuronas y poder descansar.
He conseguido encerrar precios, estilos, repertorios e imágen corporativa, de la empresa B, pensando en este conejo y en toda la madriguera. Pero dentro de tres días otro conejo escapará, y aquí estaré de nuevo, sola y con mis ganas como única arma "atrapatoria"...
En fín, con la de cosas hermosas que tengo por hacer... pero hasta que tenga a cada conejo en su madriguera esto va a ser así. La única esperanza es que a mi jefe se le acaben los conejos y mis neuronas queden libres para dedicarse a mis cosas.
El sol lleva días consiguiendo colgarse del cielo sin ningún estorbo y los árboles se han llenado de promesas de verde, olores de mimosas y magnolios, y de despistados pájaros que ya se creen en primavera y cantan mientras me "roban" trozos de cuerditas y algodones para sus nidos.
Y algo así me debe estar ocurriendo a mí, algo que me hace sentir llena de flores y agradables olores , de promesas verdes y pájaros que revolotean por mi pelo, algo que me hace escribir cuentos y llamar a mi amiga peluquera para que encienda de fuego mi melena, algo que me pide dar las gracias de modo dulce y llenar mis horas de paseos, algo que me dice que vaya ahora mismo a caminar hasta alguna orilla donde ponder colgar mis pies muy cerca del agua, para sentir como ésta le susurra a mi corazón que todo está bien, incluso yo.
No hay como ver callejeros los viernes, ahora que no ando como antes, de casa en casa censando todo lo censable por ahí. No hay como abrir los ojos y encontrarse la mirada de los que llenan cada viernes ese programa. No hay como apartar las pestañas del propio ombligo para situarse en la realidad y ver lo hermosa que es, o al menos lo hermosa que ahora toca.
He puesto ciclámenes y malvas lilas entre los carballos y mi gente está bien. No estoy sóla, no soy inmigrante, no tengo cuatro hijos que mantener en un cortello húmedo y asqueroso, nadie me pide favores carnales a cambio de trabajo, ni me muero de pena por ver crecer a mis hijos entre la mierda, y haberme desprendido del resto de mi familia, mientras me eslomo para pagarle a un usurero de este país lo 500 euros que me pide por un cuchitril sin baño, ni cocina pero llenito de moho, y poder dar de comer, con los otros 500 euros, a mi familia entera.
Iré a colgar mis pies junto al agua y a sentir sus susurros, hoy me dirán que mi hipoteca es una mierdita para la casa que disfruto, que mi mundo es precioso y que soy una privilegiada, también me dirán que no hace falta atrapar mariposas para ser feliz... A veces basta con atrapar conejos y luego saborear el relax que te supone haberlo hecho, y no sacar la vista de la realidad de los otros.

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