- ¿Te duele mucho?- me preguntaba mi médico,
- Es horrible Osaka, me duelen tanto el cuello y la boca que veo las estrellas. - contestaba yo muerta de dolor.
No me creía, hasta que a las estrellas les di tanta pena que deciediron asomarse en mi foto.
Ahora las únicas estrellas que veo cuelgan del cielo al anochecer mientras te amo.

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