
Cuando entro en este blog, mi blog, a veces pienso que no es mío. Es que es tan lánguido, tan lila...
No tengo mucho tiempo para dedicarle, ni...muchas ganas, sólo cuando mi cuerpo se empecina en atarme a la cama, derrotada y rendida, tengo la disposición adecuada para arrojarme en estos brazos lilas. Porque menguada por el exceso de parir un alien mes tras mes, contracción tras contracción, agotada por el río escarlata que me deja exhausta, y revuelta por la cascada química que embrolla mi alma de descreída de dioses y salvadores responsables de mi felicidad, es cuando saltan por los aires todas las compuertas que me sujetan a mis creencias cada día. Compuertas fabricadas con tesón, ilusión sobre ilusión , y sueño tras sueño, y es entonces cuando me descubro a merced de mi propio arroyo y ese arroyo es que es tan malva, tan lila...
Ahora que busco mi propio lenguaje teatral, imaginando objetos con los que transmitir como transcurren las cosas dentro de mi, y que estos compogan un lenguaje estético armonioso con el que de verdad me sienta identificada, he encontrado que mis emociones y sentimientos además de tener color, olor, sabor y textura ahora tienen movimiento y cuerpo.
No tengo mucho tiempo para dedicarle, ni...muchas ganas, sólo cuando mi cuerpo se empecina en atarme a la cama, derrotada y rendida, tengo la disposición adecuada para arrojarme en estos brazos lilas. Porque menguada por el exceso de parir un alien mes tras mes, contracción tras contracción, agotada por el río escarlata que me deja exhausta, y revuelta por la cascada química que embrolla mi alma de descreída de dioses y salvadores responsables de mi felicidad, es cuando saltan por los aires todas las compuertas que me sujetan a mis creencias cada día. Compuertas fabricadas con tesón, ilusión sobre ilusión , y sueño tras sueño, y es entonces cuando me descubro a merced de mi propio arroyo y ese arroyo es que es tan malva, tan lila...
Ahora que busco mi propio lenguaje teatral, imaginando objetos con los que transmitir como transcurren las cosas dentro de mi, y que estos compogan un lenguaje estético armonioso con el que de verdad me sienta identificada, he encontrado que mis emociones y sentimientos además de tener color, olor, sabor y textura ahora tienen movimiento y cuerpo.
Necesito objetos, en vez de palabras, objetos con que derramar mis metáforas sobre el escenario.
La tristeza asumible: es líquida y lila, como siento yo mis lágrimas, discurre lenta, y sabe a pera blanquilla cocida.
La locura(la tristeza no asumible): es negra, redonda, dura, y brillante, como perlas negras saltando de los ojos contra el suelo ro. No tiene sabor por que es imposible llevársela a la boca.
La languidez: es lila también, pero no es líquida, es de pelo casi lacio y rostro nacarado, se adorna con delicadas puntillas, se arrastra en vez de caminar y si le pasas el dedo y luego lo chupas sabe al chantilli con almendras molidas.
La nostalgia: son hojas de otoño que van del ocre al granate, abriga como un edredón, se mueve como una mecedora o un serón, huele a abeto y deja regusto a limón.
La certeza: es el granizo deshaciendose sobre el verde de la hierba, sabe a lo mismo que sabe el hielo.
La esperanza: totalmente morada, con adornos verdes brillantes engarzados, como unos ojos, o unos cristales labrados por el mar, se desliza, con un tocado de camelias blancas y sabe a menta.
La ilusión: azul, con flecos de charlestón y una diadema morada rematada con plumas del mismo color. Suave, huele a lavanda natural, sabe a moras y baila de puta madre.
La alegria: tiene el color de los cohetes de colores estallando sobre el mar, de sus reflejos mezclados y bailones, pero si la tocas no moja. Es de luz y sabe a helado de macedonia.
La generosidad: es mullida como la lana de las ovejas, blanca impoluta como la nieve de montaña, y sabe a bomba de nata.
La sabiduría: es la hiedra que se enreda en el carballo, el musgo que crece en el tronco, y el que nace en la piedra. Sabe a caldo gallego.
Tengo más ...pero a lo que iba es que al entrar aquí me veo demasiado lila, creo que este blog es esa parte mía a la que me cuesta tanto acceder en el transcurrir de mis días, precisamente para defenderme de lo malva y lo lila. Es que aveces me da el vértigo pensando en volverme de un solo color...
2 comentarios:
Jelou mai Maria, ese frenesí blogueiro me ha dehao impresionado. Estoy sujetando el tiempo por la punta de los dedos y ya no tengo mucho donde agarrar, pero volveré.
Gracias, por cierto no te olvides si tenemos que comer faro, el albariño lo pongo yo.
Bicos, con color.
Vuelve marinero, que he plantado faros y cronopios que nacieron en ti.
Tendré que comerme el faro, seino, ya estoy pensando en ingredientes para alérgica perdida, es que mi médico me ha prohíbido comer acrílicos, pero ...¡¡¡¡el albariño traélo tú!!!!!
Juran los elegidos que no hay otro como el tuyo.
Besos.
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