El viaje
"Oriol Vall, que se ocupa de los recién nacidos en un hospital de Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo. Después de salir al mundo, al principio de sus días, los bebés manotean, como buscando a alguien.
Otros médicos, que se ocupan de los ya vividos, dicen que los viejos, al fin de sus días, mueren queriendo alzar los brazos.
Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos al asunto, y por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple, se reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el viaje."
Del libro "Bocas del Tiempo" de Eduardo Galeano
Entre los dos aleteos de Carmen vino al mundo Concha, su única hija, que hoy queda huérfana.
Carmen se apagó dulce y discreta. Esperó a que su hija volviese del trabajo para que a ésta no le quedase la pena y el dolor de no saber cómo había sido, de no saber si la había llamado, si la había necesitado, si la partida llegó agónica y desesperada o si la soledad del momento, de tan espesa, quedaría pringando para siempre el aire que habría de respirar su hija el resto de sus días.
Carmen esperó, esperó a que Concha llegase del trabajo, espero el rato en que Concha hace sus cosas hasta que la tumba en la cama para hacer los ejercicios de manos y piernas.
Llegadas ahí, la piel de una socorriendo la piel de la otra, Concha la vio si fuerzas y le dijo:
-"Hoxe parece que non tes moitas ganas"
Carmen sólo dijo:
- Parece que non me encontro moi ben... ... ...
Mientras Concha llamaba al médico, y éste llegaba, Carmen aleteó dulce y discreta
extendiendo sus puntos suspensivos hasta la eternidad.
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